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Acontecimiento Histórico en la Enología Española, la obtención del reconocimiento profesional

El Real Decreto 595/02


Vicente Sánchez-Migallón, presidente de la F.E.A.E.Como Presidente de la Federación Española de Enólogos (F.E.A.E.) tengo el honor de dirigirme a todos los Enólogos para comentar una noticia que a mi juicio tiene una importancia histórica para los profesionales de la Enología. Me refiero, como no podía ser de otra forma, a la publicación en el B.O.E. el pasado día 5 de Julio del Real Decreto 595/2002 aprobado en el Consejo de Ministros del 28 de Junio, por el que se regula la Habilitación para ejercer las profesiones de Enólogo, Técnico Especialista en Vitivinicultura y Técnico en elaboración de Vinos.

No ha sido fácil llegar hasta este momento. De la complejidad de la empresa habla con exactitud la prolija maraña de trámites que ha habido que superar. Desde los 17 borradores redactados antes de llegar al texto definitivo a las permanentes conversaciones con el Ministerio de Agricultura -con el importante apoyo del Subsecretario de Agricultura D. Manuel Lamela-, pasando por la necesidad de obtener la aprobación de los Ministerios de Educación, Cultura y Deporte, de Administraciones Públicas, de Trabajo y Asuntos Sociales y de Presidencia, además del Consejo del Estado, sin olvidar todos los gobiernos Autonómicos.

Multitud de reuniones de la Junta Directiva de la Federación Española de Asociaciones de Enólogos, una labor perfecta e inteligente de nuestro gabinete de Abogados Valdivieso y Suárez, el apoyo de la mayoría de las Asociaciones de Enólogos Autonómicas, el esfuerzo continuo y la paciencia has sido las claves.

El equipo que salió elegido hace seis años para la Presidencia de la Federación Española de Asociaciones de Enólogos, y que yo me honro en dirigir, lo hizo con un objetivo prioritario que era el obtener el reconocimiento de la profesión del Enólogo. Por lo tanto, estamos orgullosos de poder ofrecer a la Enología Española este hecho histórico, que sin lugar a dudas va a marcar un antes y un después. Pero queda mucho trabajo por hacer con ilusión, con imaginación e intentando aunar los esfuerzos de todos.

Este texto legal que se ha aprobado hace apenas unos días, da satisfacción por una parte a las antiguas aspiraciones de los profesionales del sector de ver reguladas legalmente sus profesiones, y por otra parte, cierra el vacío legal derivado de la creación de la nueva licenciatura de enología, cuestiones que habían sido resueltas por el artículo 102 de la Ley 50/98 y que ha sido preciso desarrollar por el Real Decreto. Por ello, la publicación de este texto legal es motivo de honda celebración por quienes pertenecemos a alguna de las tres profesiones definidas en el mismo y es obligado que brindemos por este éxito con el mejor fruto de nuestros trabajos.

Las ventajas que al profesional de a pie le va a reportar la aplicación de este nuevo texto legal, se pueden sintetizar de la siguiente forma:

El Real Decreto se aplicará no sólo a los Enólogos a quienes represento como Presidente de su Federación, sino que también se hará extensivo a los Técnicos en Vitivinicultura y a los Elaboradores de Vino; y cada uno de estos profesionales que hubiera ejercido profesionalmente durante un periodo de al menos cinco años con antelación a la publicación de la Ley 50/98, podrá obtener un certificado de habilitación para ejercer su profesión en las mismas condiciones que los profesionales titulados para ello.

La idea básica que inspira el Real Decreto es que no quede fuera del mismo ninguna persona con auténtico derecho a ello, pero que tampoco sea un coladero de desaprensivos que sin ninguna experiencia ni capacitación profesional obtengan un certificado que lo único que contribuiría sería a desprestigiar la profesión. La única forma de poder llevar a cabo esta compleja misión pasa por analizar caso por caso, comprobando cada uno de los expedientes, por medio del estudio de los méritos profesionales que cada uno pueda acreditar documentalmente; como es evidente, esto implica una ingente labor que será llevada a cabo, en última instancia por las Comunidades Autónomas, pero previamente una Comisión de Análisis constituida en el Ministerio de Agricultura y Pesca marcará las directrices que servirán para unificar los criterios de todas las Comunidades que integran el Estado, de forma que se eviten discrepancias de interpretación que pudieran perjudicar a los miembros de una Comunidad Autónoma en perjuicio de los de otra más permisiva.

Este texto legal beneficiará tanto a las personas que han desarrollado su carrera profesional a pie de bodega como a quienes han ejercido sus funciones para las Administraciones Públicas realizando labores técnicas, e incluso para quienes hayan ejercido la docencia; independientemente de su nivel de estudios y de la profesión que hayan ejercido.

Entiendo que todos aquellos que pertenezcan a alguna de las tres profesiones beneficiadas por el R.D. 595/02 estarán de acuerdo conmigo en la tremenda importancia de la noticia que me congratulo en exponer en estas líneas, y aprovecho la ocasión para rogarles que se mantengan en contacto con sus respectivas Asociaciones Profesionales, y para hacer un llamamiento a quienes todavía no se han integrado en alguna Asociación para que lo hagan, pues la unión hace la fuerza, y son todavía muchos los logros que pretendemos alcanzar, como comentaba al principio. Un aumento sustancial de los profesionales asociados redundará no sólo en un beneficio para la profesión, sino en múltiples ventajas para ellos mismos, pues cada día son mayores los beneficios que la F.E.A.E. brinda a los enólogos que integran las diferentes asociaciones, sin perjuicio de los propios servicios que les ofrezca su Asociación Autonómica.

El año que viene cumplimos 40 años de Asociacionismo, de colectividad. Fue el 28 de Junio de 1963, en Haro, con D. Antonio Larrea, D. Francisco Bermell, D. Luis Albalate Guillamón, D. Luis Martínez Lacuesta, D. Manuel Ruiz Hernández, D. Antonio Mareca, donde se constituyó la Asociación Nacional de Enólogos que, posteriormente, en las años noventa se transformó en la Federación Española de Asociaciones de Enólogos, actualmente vigente. Una Federación que, evidentemente, con este acontecimiento ha dado muestras suficientes de la necesaria unidad dentro las particularidades de cada Autonomía.

Vicente Sánchez-Migallón
Presidente F.E.A.E.

Agosto 2002


 

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